Abuela, Cuéntame Otra Vez qué Sentiste Cuando me Viste por Primera Vez

Cuando una abuela ve por primera vez a su nieto, florece como persona, avanza como ser humano y se intensifican las emociones hasta un nivel indescriptible. No importa tampoco que ese pequeño, sea el primer o el octavo nieto. Todos ellos son como joyas de un collar hermoso, como tesoros de una nueva generación que mimar con delicadeza.

Así, una de sus tareas no es otra que la de trasmitir una educación basada en las emociones, en el reconocimiento, en la fortaleza de un vínculo que debe acompañar para siempre a ese niño que el día de mañana será adulto. La abuela se alzará como su mejor modelo, una persona que inspira, que da buenos consejos, que permite crecer sin sancionar, cultivar la ilusión, ser el abrazo cotidiano, la mano que acaricia, el regalo dado a escondidas y la sonrisa de la complicidad.

Las abuelas 2.0 no representan ya el “abuelazgo” clásico. Albergan la ternura y el cariño de siempre pero con la madurez, la independencia y el carácter del nuevo milenio. Y eso… es increíblemente positivo para nuestros pequeños.